Silla salvaescaleras curva en Catarroja

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María necesitaba un sistema de elevación para su casa. Ella preguntó directamente a un arquitecto amigo, con el que Simotec había hecho algunos proyectos previamente y él no dudó en recomendarnos. De hecho este arquitecto llegó a contratarnos para la instalación de un elevador en su hogar. Así es como María nos conoció y decidió contactar con nosotros para que le pasáramos presupuesto de una silla salvaescaleras curva para su vivienda unifamiliar en Catarroja.

En la visita comercial, comprobamos que el bungalow de María, que contaba con dos alturas, tenía una entrada ancha, que coincidía con la zona que serviría para dejar aparcada la silla elevadora, con cuatro primeros escalones y un rellano intermedio, donde el espacio se reducía considerablemente, por una columna estructural en el lado izquierdo. En esa parte más estrecha es donde empezaba el segundo tramo de la escalera, con una longitud total de algo más de 8 metros. Lo cierto es que el proyecto no comportaba grandes dificultades, salvo porque los primeros escalones estaban a muy poca distancia de la puerta de la calle y por esa primera curva para salvar el pilar, dos características que obligarían al raíl a adaptarse a un inicio del recorrido un tanto especial. Fue necesario por lo tanto, tener en consideración todos estos detalles para poder recomendar aquél modelo de silla elevadora que más se adaptara a las exigencias arquitectónicas del espacio.

Por ello, así como por las dificultades de movimiento que la clienta tenía y sus preferencias a la hora de pensar en la estética de la instalación, la propuesta de Simotec fue nuestra silla salvaescaleras curva mono-raíl, modelo Helenia. Dicho modelo se consideraba la mejor alternativa, ya que incluía el giro automático de serie, lo que facilita el embarque y desembarque del usuario y es un sistema muy versátil, con un diseño elegante y un acabado estético en la línea de lo que María buscaba. Se le recomendó además contar con el reposapiés automático, puesto que le ayudaría a desplegarlo con un simple botón desde el brazo del asiento. Así mismo se le ofreció el tapizado en poli-piel, con el que poder elegir sobre una amplia gama de colores, ya que le permitía disfrutar de la máxima calidad, sin renunciar a la comodidad de una limpieza muy sencilla, sin necesitar ningún producto especial para ello.

Según nos comentó la clienta las ventajas que la silla salvaescaleras curva Helenia le ofrecía y la atención del equipo, desde el primer momento que contactó con nosotros, junto a la recomendación de un profesional arquitecto amigo suyo y una excelente relación calidad-precio fueron los puntos que le hicieron decantarse por nuestra oferta y descartar otros presupuestos que tenía de empresas de la competencia. Para ella era muy importante que la empresa fuera de la zona, porque ante cualquier cuestión o consulta nos tendría cerca y esa cercanía le tranquilizaba.

María se decidió ciertamente pronto, sólo unos pocos días después de la visita y en seguida pusimos en marcha el proyecto. La instalación se realizó en una mañana, en cuanto la silla estuvo fabricada a medida de las condiciones de su escalera. Todo salió según lo previsto, así que por ambas partes quedamos encantados con la instalación. Los clientes mostraron su satisfacción al comentar a nuestro técnico: «estuvimos un tiempo pensando en poner la silla, pero por desconocimiento y por no saber dónde informarnos de estas cosas, lo fuimos dejando. Ahora nos damos cuenta de que hubiera sido mucho mejor haber contactado antes con vosotros y haber aprovechado la silla desde hace un tiempo. Seguro que si algún conocido nos pregunta, no dudaremos en recomendaros. Muchas gracias.»